jueves, 26 de febrero de 2015

Adiós, querida Montserrat, tus cuentos siempre estarán con nosotros

Hace unas horas mi amiga y maestra, la escritora Ana Rossetti me comunicaba una noticia muy triste: MONTSERRAT DEL AMO, la escritora de literatura infantil más grande que ha dado España, murió ayer.

Madre de personajes tan emblemáticos como los Block, Chitina o "El Sentao" (aquel dulce angelito que protagoniza el cuento de Navidad más hermoso y conmovedor que yo haya leído jamás), obtuvo muchos premios por su labor creadora, entre ellos el Lazarillo, el Cervantes Chico y el Nacional de Literatura Infantil, y fue nominada para el Premio Internacional Hans Christian Andersen (el llamado "Nobel" de la literatura infantil). Lamento que no ganara este último, y también lamento muchísimo que no le concedieran en Nacional de Literatura absoluto en nuestro país el año que yo estuve de jurado en el Nacional de LIJ (2011). He de aclarar que mientras que los premios nacionales específicos son a una obra concreta publicada el año anterior, el Nacional de Literatura absoluto es a una trayectoria y se concede a un autor o autora de entre los propuestos por los jurados de todas las categorías literarias (Nacional de Narrativa, Nacional de Poesía, Nacional de LIJ, Nacional de Ensayo, Nacional de Literatura Dramática). En el año del que os hablo Montserrat del Amo fue propuesta por unanimidad por el jurado del Nacional de LIJ, pero tenía demasiadas cosas en su contra, dos de ellas aparentemente imperdonables: ser mujer y dedicarse a la literatura infantil, ese "género menor" que, en mi opinión, es el más importante de los géneros, porque es el que siembra la semilla del gusto por la lectura.

Sí, Montserrat ha muerto a una edad razonable. Era "mayor", porque según su carné de identidad tenía 88 años, pero en realidad era joven, con esa juventud imperecedera que sólo se consigue a través de un incansable; era una mujer absolutamente incombustible. Eso lo saben todos los que la conocieron y la trataron, pero para quien no tuvo esa fortuna, aquí dejo unas fotografías tomadas del Facebook de Sara Moreno (porque se suele decir que una imagen que vale más que mil palabras), en las que podéis verla, sin ir más lejos, contando cuentos en el Salón del Libro Infantil y Juvenil de Madrid, el pasado 2 de enero.


Mirad qué caras de felicidad: la de Monserrat rodeada de niñas y niños, desplegando toda su energía,
y las de los peques recibiendo sus historias. Yo quiero llegar a su edad así, yo quiero morir así, con las botas puestas,
mirando al futuro sin pensar cuánto queda, cargada de energía, de proyectos, de ilusiones.

La noticia de la muerte de Montserrat del Amo me ha entristecido mucho, porque perdemos a la más grande, pero me queda el inestimable consuelo de saber que siempre estará viva, no sólo para nosotros, sino para futuras generaciones de niñas y de niños, gracias a sus maravillosos cuentos e historias.

Pero lo que más me duele es que los periódicos no hayan dicho nada, y que tampoco lo hayan comentado siquiera en la radio ni, por supuesto, en la televisión. Quiero pensar que es porque ha sucedido hace demasiado poco y aún no les ha llegado la noticia, aunque mucho me temo que el tránsito de Monserrat del Amo pasará de puntillas, como ocurre tantas veces con grandes personas de la cultura que han hecho su trabajo a espaldas del foco fatuo de la celebridad.

No importa, Monserrat, tú te marchas sabiendo lo que has dado a los niños, y te llevas la recompensa de miles de sonrisas y de horas y horas de cuentos. Ahora estás en el cielo y estoy segura de que ya habrás encontrado al pequeño "Rastro de Dios". Desde la tierra, esta aprendiz de cuentera que tanto tiene que aprender de ti te dice, de todo corazón ¡GRACIAS!

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